El B1 de inglés es Dios.

El B1 de inglés es Dios.

Noto cierta avalancha de llamadas de alumnos que desean con todas sus fuerzas obtener el B1 en la EOI. Exacto, el motivo es porque estamos en época de certificaciones. Me contactan con total pasión, muchas ganas y necesidad de obtenerlo. Sobre todo siento que cada una de estas personas tiene mucha prisa. El examen es en nada, está a la vuelta de la esquina, y de ahí que no haya tiempo que perder.
 
Siempre he dicho que no existe nada más motivador que un deadline y el afán de coleccionar títulos que nuestro sistema, tan efectivo como lo ha sido siempre, nos exige e inculca. Una lástima. Yo también era de esas estudiantes que hasta escasos días antes no se ponía a estudiar seriamente. Me veo reflejada si miro atrás en el tiempo. Recuerdo una vez que un alumno con preocupantes dosis de desesperación mi pidió acudir a clases cinco horas diarias de lunes a domingo en la última semana antes de su examen. Me lo suplicó por teléfono. Si le llego a ofrecer cama y desayuno, casi seguro hubiese aceptado sin pensarlo con tal de aprobar. Creo recordar que por aquel entonces solamente me quedaban tres horas libres diarias, y vino a ellas con mucha determinación. Finalmente se saturó y no se presentó a su examen. Unos picos de esfuerzo brutales y de pronto, plofff.  No pudo con la presión. No supo dosificar sus ganas de lograr el bendito diploma.
 
Hoy por hoy, en España sin B1 no hay máster ni puestos de trabajo. Sin un papelito que ponga que Fulanito de Tal tiene su B1, Fulanito es un estudiante incompleto, una persona carente de lo esencial en su vida estudiantil, no tiene derecho a realizar estudios posteriores tras graduarse, ni optar a esos cursos adicionales que quiere, ni trabajar en aquel proyecto tan interesante organizado por el Ayuntamiento de su pueblo, ni a aquella oposición, ni a nada. De pronto, el inglés se vuelve vital y obligatorio cuando los alumnos no lo han dado desde EGB, cuando en la mayor parte de las carreras universitarias a fecha de hoy el idioma inglés como asignatura troncal brilla por su ausencia. De pronto, a todo el mundo le urge tener en su haber un documento con el que demuestren tener un nivel aceptable en inglés. 
 
Básicamente, el B1 de inglés es Dios.