Bilingüismo casero. ¿Sí o no?

A raíz de este artículo polémico del periódico ABC que propone el bilingüismo casero como medida para mejorar los segundos idiomas de nuestros hijos, quisiera comentar tres cosas y dar 3 soluciones prácticas.

POR FAVOR NO (de verdad, que no) le hagas el flaco favor a tus hijos de enseñarles tu inglés de garrafón. Corregirlo luego te costará mucho más que enseñarlo perfectamente desde el principio. 
Solución Ven a Quest!, y aprende a enseñar inglés tú mismo a tus hijos. Para enseñar hay que saber primero y nosotros te podemos decir cómo.
 
Esa terrible aclaración dentro del primer punto del artículo que dice que ‘a edades tempranas vale más la cantidad de inglés que le enseñes a tus hijos que la calidad del mismo’, es tan mala como pegarle a un padre inválido con un calcetín sudado lleno de monedas de 500 pesetas. Expresión registrada de Carlos Morales Kailos de Tremendo Viaje que define perfectamente mi opinión al respecto. 
Solución Vale más poquito inglés y bueno, que mucho inglés y malo.
 
Voy a imaginar que nunca leí la frase ‘un libro es la herramienta más poderosa para aprender un idioma’ en el tercer punto del artículo. Los libros sí que son herramientas poderosas y son perfectos para aumentar el vocabulario dentro de la cabeza de las personas. Pero si ese vocabulario nunca se utiliza en una conversación, de nada sirve haberlo leído. De nada sirve que tu hijo lea para sus adentros un mágico cuento de hadas cargado de palabras nuevas, si luego no sabe contarlo en alto y hacer uso de esas palabras en su vida cotidiana.
Solución Escribe notas post-it con vocabulario nuevo y pégalas por toda la casa. Cada vez que veas una nota, léela en alto con tus hijos. Haz del inglés un juego, pero en la vida real.